Gracias a Danilo Delgado dmd163@psu.edu por los siguientes poemas de Ruben Darío

Veinte Poemas de Ruben Darío sin publicar

                   
 
Rubén Darío rehusó publicar algunos de sus poemas 
"sus gritos silenciosos" en vida, por considerarlos obras menores. Hace 
algunos años mi abuelo, el Dr. Juan José Delgado, me 
obsequió un cuaderno en el cual él había transcrito 
algunas de estas "obras menores" de Darío. Las envio para que a base 
de criterios individuales determinen ustedes la carencia o presencia de 
valor poético. Las siguientes veinte poesías están 
ordenadas cronológicamente, demostrandonos de esa manera la 
evolución del léxico dariano.
Que disfruten.
Danilo Delgado
dmd163@email.psu.edu
 
 
 
Muchachos, sin vacilar
 
Muchachos, sin vacilar
corramos a los limones,
y vean estos panzons
que nos sabemos vengar.
 
 
 
 
No cantamos al atol
 
No cantamos al atol
Sino al coyol que lo crea
Y a don Francisco de Murcia
Por su singular alquimia.
 
 
 
 
San Pedro con ser santo
 
San Pedro con ser tan santo,
Negó a su maestro tres veces;
Y aquí en León, estos tres Pedros
Arruinan a los leoneses.
 
 
 
 
La Fe
 
En medio del abismo de la duda
Lleno de oscuridad, de sombra vana
Hay una estrella que reflejos mana
Sublime, sí, mas silenciosa, muda.
 
Ella, con su fulgor divino, escuda,
Alienta y guía a la conciencia humana,
Cuando el genio del mal con furia insana
Golpéala feroz, con mano ruda.
 
¿ Esa estrella brotó del germen puro
De la humana creación? ¿ bajó del cielo
A iluminar el porvenir oscuro?
 
¿ A sevir al que llora de consuelo?
No se,mas eso que a nuestra alma inflama
Ya sabéis, ya sabéis, La Fe se llama.
 
 
 
 
Inclinaba la lora su cabeza y dos cuencas
 
Inclinaba la lora su cabeza y dos cuentas
amarillas y negras --sus ojos-- iniciaban
cosas antiguas y misteriosas, hablaban
de historias anticoloniales y violentas.
 
Sus patas desgranaban mil chiles y pimientas
cual las que los correos antiguos masticaban
y sus pupilas áureas que profundizan lentas
mirando en lo profundo del alma socavaban.
 
Alma mia que todas mis ilusiones labras:
--libro de mi vida-- apaciento mis cabras
queriendo a las divinas y adorando a las feas.
 
Y como el gran Guillermo, florecido de ideas,
como él dijo en su vida: son palabras, palabras,
yo diré de mi vida: son ideas, ideas.
 
 
 
 
 
Yo no sé lo que pasó
 
Yo no sé lo que pasó;
yo sentí que me llamaban,
la cabeza volví hacia atrás,
y un golpe sentí en la cara.
 
 
 
Himno a Bolívar
 
¡Gloria al genio! a la faz de la tierra
de su idea corramos en pos,
que en su brazo hay ardores de guerra
y en su frente vislumbre de Dios.
 
¡Epopeya! no pinta la estrofa
Del gran héroe la espléndida talla
que en su airoso corcel de batalla
es su escudo ¡firmeza y verdad!
 
Y subiendo la cima del ande,
asomando el fulgor infinito
coronado dde luz, lanzó un grito
que resuena doquier: ¡Libertad!
 
 
 
 
Salúdote lago, manantial de fecundidad
 
Salúdote lago, manantial de fecundidad
hermosa charca de la mar serena
Vengo a cantar sobre tu fresca arena
Mi amor, tu hermosura y tu intensidad.
 
 
 
 
Nicaragua
 
Madre, que dar pudiste de tu vientre pequeño
Tantas rubias bellezas y tropical tesoro,
Tango lago de azures, tanta rosa de oro,
Tanta paloma dulce, tanto tigre zahareño.
 
Yo te ofrezco el acero en que forje mi empeño,
La caja de armonía que guarda mi tesoro,
La peaña de diamantes del ídolo que adoro
Y te ofrezco mi esfuerzo, y mi nombre y mi sueño.
 
 
 
Escrita en sedas y espumas
 
Escrita en sedas y espumas
es esta historia de amores
con períodos de flores
y con adornos de plumas.
Son tus frases como brumas,
erizadas, luminosas
y hacen picantes y hermosas,
los haces de pensamientos
con manojos de pimientos
un ramillete de rosas,
 
 
 
 
Cuando llegues a amar, si no has amado
 
Cuando llegues a amar, si no has amado,
sabrás que en este mundo
es el dolor más grande y más profundo
ser a un tiempo feliz y desgraciado.
 
Corolario: el amor es un abismo
de luz y sombra, poesía y prosa,
y en donde se hace la más cara cosa
que es reír y llorar a un tiempo mismo.
 
Lo peor, lo más terrible,
es que vivir sin él es imposible.
 
 
 
 
Risas
 
Ríe que ríe; la rosa
en el capullo plegada,
se asoma leve, riendo
por el botón de esmeralda.
 
Ríe que ríe; el lirio
vierte la risa de sus gracias,
y de la flor las despliega
sobre la capa morada.
 
Ríe que ríe; en el vivo
clavel de encendidas llamas
revienta alegre la risa
en explosiones de grana.
 
Ríe que ríe; mirando
bogar a dos por las aguas,
suelta su risa a torrentes
la boca de la granada.
 
 
 
 
Me invitan a improvisar
 
Me invitan a improvisar
en selecta reunioncita,
en ocasión tan bonita
no debo yo rehusar.
 
Y con este copa de agua,
agua, tan fría, y tan rica,
en nombre de Nicaragua
brindo yo por Costa Rica.
 
Con esto vengo a probar
a los que mal me han juzgado,
que no sólo alcoholizado
soy capaz de improvisar.
 
 
 
 
El agua me hace mucho daño
 
El agua me hace mucho daño
tanto en Francia como en Libia.
Y sirve, si no me engaño,
solamente para el baño,
pero con sales y tibia.
 
 
 
 
Una caligrafía de Kalifa quisiera
 
Una caligrafía de Kalifa quisiera
Para escribirte un verso melodioso, que fuera
Seda y oro de Oriente y gracia y pompa de Asia,
En honor  de unos labios de Bagdad o Circasia.
O una caligrafía de monje medieval,
Mayúsculas de antifonario, o de misal,
Miniaturas en fondo de azul, oro o violeta,
Para escribirte mis prosas de profano poeta
En honor de la virgen-o no- de carne viva,
Rosa, rosa rosada, trémula, sensitiva.
O femenina fruta, uva o fresca manzana,
Que yo celebraría en mi prosa profana;
Más mi caligrafía es pobre, si no tosca:
Guarda, pues lo quieres, estas patas de mosca.
 
 
 
 
Viejos Filósofos
 
Seamos a nuestra carne fieles
Como a nuestra trite psique.
Soñemos bajo los laureles.
 
¡Cortemos en ingenuas viñas
Las uvas frescas y en rosales
Nuevos nuestra rosas!
 
Quiero al reloj como a mi corazón.
Por mi corazón juzgo al reloj.
¡Cómo se mueve sin cesar mi corazón!
 
Quiero al reloj porque mi corazón
Es tambien un reloj de amor.
 
 
 
 
Souvenir
 
Va la vela blanca
bajo el cielo azul
y en el mar amante
de mi mente, tú.
 
Sople buena brisa
brille alegre el sol
y que digan aguas
y cielos:¡Amor!
 
 
 
 
Cantares de "El Cardón"
 
Una diadema florida
Te brinda un emperador
Emperatriz de mi vida,
Emperatriz de mi amor.
 
¿Po qué tanto pensar
Si en esta cosa tan pura
Saboreamos la amargura
La amargura de la mar?
 
Los cabellos son de oro
Y la faz de rosa té.
Ella le dijo: Te adoro
Y él: jamás te olvidaré.
 
No me repitas que existe
El remedio del amar.
La princesa estaba triste,
No se pudo consolar.
 
La paloma está dormida
¿Qué te dijo en su canción?
Canta sólo en esta vida
Una vez el corazón.
 
Vida mia, vida mia,
Que divina está la mar.
¿Cómo no supe aquel día
Que me habías de olvidar?
 
Muy cerca está el milano
Y muy cerca la canción.
Vámonos mano en la mano,
Corazón con corazón.
 
Estoy llorando con mengua
Y sufriendo sin razón,
Puesto que he hecho de mi lengua
carne de mi corazón.
 
Muy linda contestación
Una mañana de Mayo
¿Cómo te llamas canción?
¿Yo? Margarita Lacayo.
 
Está ardiendo mi incensario
En una copa de ofir.
Navegar es necesario
Y es necesario vivir.
 
Me dan los vientos su aliento
Y sopla mi voluntad,
Sé tú propicio ¡oh viento,
A la barca de Simbad!
 
Me dijo la onda del río:
Es meterse a santo o fraile
Llamarse Rubén Darío
o llamarse Luis Debayle.
 
Mi nombre miré en la arena
Y no lo quise borrar
Para dejarle mi pena
A las espumas del mar.
 
¿De dónde vienes mi vida?
Vida mia ¿Dónde vas?
Voy a curarme esta herida
Que no cierra jamás.
 
Hay cosa que no entiendo
En este triste vivir:
Me estoy muriendo, muriendo
Y no acabo de morir.
 
Desde que aspiré tu esencia
He perdido la razón.
Ya no tengo ni conciencia
Ni vida, ni corazón.
 
Estas cosas dolorosas
Que pasan entre los dos...
¡Oh Dios, arregla estas cosas!
¡O no voy a creer en Dios!
 
Una estrella está cantando
Y otro estrella le responde;
Y la una dice ¿Cuando?
Y la otra contesta, ¿En dónde?
 
 
 
 
Rosas y lirios
 
Para las angustias, para las tristezas,
cuando nieva el tiempo sobre las cabezas
y llueven congojas,
ese es el instante de las rosas rojas.
 
Para los momentos que traen ilusiones
y dan azucenas a los corazones,
y dulces delirios, blancos, blancos lirios.
 
 
 
 
Leyendo "Oro de Alquimia"
 
Debe ser un antiguo monje que en el moderno
siglo del aeroplano y la electricidad,
descifra áureos problemas con un rigor eterno
de fina contextura y voluptuosidad.
 
Evoca a Claudio Frollo, y vive en sempiterno
sigilo sobre un viejo libro de cristiandad,
y copia garabatos al margen de un infierno
de lascivia, que tiene en su alforja de Abad.
 
Juzgo, que en el lejano tiempo se oirá este irónico
cantor, que supo huirle al clavicondio afónico
de las majaderías de Stambul;
 
Pasarán sus canciones como un rumor oceánico
ante los ojos agrios donde hubo puesto pánico
el aletear sonoro de su bandera azul.